Cuando me dices te quiero
Te quiero tanto
que es difícil encontrar
las palabras adecuadas
para describirlo,
es difícil porque
sería muy superficial
intentar reducirlo
a tan solo un adjetivo,
o a un par,
siento como que
podría escribir
todo un libro
y aún así quedarme corto.
Eres como la luz
que se cuela en la mañana
por la luz de la persiana,
inesperadamente
iluminando mi cara
con cada maldita palabra
que sale de tu boca,
eres la calma más absoluta
y la tormenta subsecuente,
una risa impoluta,
los puentes que me tiendes,
eres ese calor que se siente
cuando alguien te arropa,
eres la seguridad que se adquiere
tras decenas de derrotas.
Eres un gas invernadero,
la causa de que yo me derrita,
eres como pasar al mediodía
junto a un colegio
y escuchar en el recreo
cientos de risas,
eres una brisa refrescante
y viento tempestuoso,
eres la vulnerabilidad
de utilizar stickers
como para rebajar
la intensidad
de lo que sientes,
eres como un diente de león,
capaz de proliferar
en cualquier rincón
allá donde te lleve el viento,
eres el trabajo que se nota
en tus cimientos,
el equilibrio que surge
entre razón y sentimiento.
Eres los movimientos
de las obras de Vivaldi,
si es a quemarropa
eres Fito y Fitipaldis,
una melodía,
un lago lleno de agua
en plena sequía,
una vía a cualquier sitio
sin pensar en el destino,
porque si este es contigo
yo me apunto
sin pensármelo dos veces,
eres los meses
que haces que pasen deprisa
igual que aceleras mis latidos
cuando me sacas sonrisas.
Eres mi mejor amiga,
mis ganas de vernos
y el motivo en mi verguenza
cuando me dices te quiero.
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